Positividad y aceites esenciales

Es una delicia cuidarse la piel con aceites, cremas u otros productos que sabes que la van a embellecer, va a retrasar su envejecimiento y le va a aportar un aroma y una textura que nos va a encantar.

Pero para tener un aspecto radiante hay otro factor a tener en cuenta: nuestro bienestar emocional.

La dermatóloga, psiquiatra y psicoanalista francesa Danièle Pomey-Rey afirma en su libro («La peau et ses états d’âme»: la piel y sus estados de ánimo) que muchos de los problemas cutáneos tienen un origen psicológico y que, no hay una piel bonita sin serenidad del alma.

No es sorprendente entonces que, en estos días de tanta incertidumbre, estrés y preocupación, haya habido un aumento de enfermedades dermatológicas como la psoriasis o las dermatitis.

Por ello, mantener una actitud positiva frente a la vida nos resulta beneficioso a todos los niveles.

En primer lugar porque sentir emociones positivas es agradable y endulza la vida; y en segundo lugar porque también es beneficioso para nuestra salud en general. Un dúo maravilloso, ¿no te parece?

Mantener una actitud positiva ante la vida es conectar con emociones preciosas y valiosas como son la confianza, la gratitud, el optimismo, la amabilidad, la paciencia, la alegría o la generosidad. Es muy importante otorgarnos este trato a nosotros mismos, y así impregnarnos y llenarnos de estas bellas emociones para después expandirlas hacia los demás.

Igualmente, es interesante conocer que nuestra mente tiene la fastidiosa manía de dar prioridad a lo negativo, a lo que no va bien, buscar donde están los fallos o las faltas. Esto tiene su origen en la época de los hombres primitivos, donde la vida de los seres humanos estaba en constante peligro y la función de la mente era avisar para sobrevivir. Podríamos comparar nuestra mente a un «radar detector de peligros» que tiene como una de sus funciones principales mantenernos a salvo.

Afortunadamente, hoy en día y después de más de miles de años de evolución, ya no nos acechan los «dientes de sable» ni los «osos cavernarios» pero nuestra mente sigue estando en modo alerta y, de esta forma, sigue evaluando y juzgando de forma obsesiva situaciones de nuestro pasado, presente y futuro; y así, se atasca fácilmente en el miedo o el pesimismo y las emociones positivas como la alegría florecen con mayor dificultad.

Es por ello por lo que para mantener una actitud positiva la mente necesita que, voluntariamente, la entrenes a ello; y que, poco a poco y con perseverancia, lo que al principio resulta un esfuerzo se convierta en algo que la mente haga de forma espontánea.

Y así, empiezas a entrar en una espiral positiva ascendente que te lleva a un mayor bienestar emocional.

Aquí te dejo algunas sugerencias que te pueden ayudar a incrementar la positividad:

  • Centra tu atención en valorar y agradecer todo lo bueno que hay en ti y en tu vida. Puedes escribir un diario de agradecimiento.
  • Presta atención a tu lenguaje, date cuenta si la forma en la que te hablas o hablas a los demás es amable o destructiva.
  • Fíjate en si gastas más energía en hablar de tus problemas que en buscar soluciones.
  • Acepta que hay cosas que no dependen de ti y no las puedes cambiar (como el pasado o las personas).
  • No te tortures por algo que crees que no has hecho bien, mejor piensa en ello como una fuente de mejora y crecimiento.
  • Haz actividades que te encanten y te hagan vibrar.

No hay que confundir el mantener una actitud positiva con ser constantemente positivo. Es importante tomar consciencia y aceptar que esto no es posible e intentarlo nos aboca irremediablemente a la frustración; además, todas nuestras emociones son necesarias y tienen su razón de ser. Es mejor aceptar que la vida no es siempre de color de rosa sino que es una paleta de muchos colores.

Otra forma deliciosa de conectar con emociones agradables es a través de nuestro sentido del olfato. Cuando olemos una fragancia, sus moléculas tienen la capacidad de estimular los receptores de la nariz y enviar información a nuestro sistema límbico (también llamado cerebro emocional). Esta parte del cerebro juega un papel importante en nuestra memoria, en nuestro comportamiento y en la regulación de nuestras emociones. No es sorprendente por lo tanto, que cuando olemos un aceite esencial éstos puedan influir en nosotros.

Hay una frase del neurocientífico portugués António Damásio que me gusta mucho y que define muy bien lo que acabo de explicar: «La felicidad es un estado mental activado por el sistema límbico.»

Así, es maravilloso darse cuenta que los aceites esenciales no solo nos aportan placer a través de su agradable fragancia sino que también favorecen y contribuyen a nuestro bienestar.

Y para ello, podemos buscar aquellos aceites esenciales que al olerlos nos puedan sacar una sonrisa, un suspiro de agrado o un «waouw» de admiración ante tanta belleza olfativa.

Tenemos la suerte de contar con un gran número de aceites esenciales pero no todos sirven de la misma manera a todo el mundo ni tampoco un aceite esencial nos sirve para siempre. Así que yo te voy a hablar de unos pocos aceites esenciales que ahora mismo me tienen entusiasmada, y que de alguna manera me conectan con la positividad. La selección no ha sido fácil porque yo estoy enamorada de la mayoría de mis aceites esenciales pero bueno, allí va:

  • Azahar: su aroma dulce y floral aporta ligereza y sosiego, de hecho es uno de los mejores aceites esenciales para equilibrar los estados de nerviosismo y agitación.
  • Bergamota: si el optimismo tuviese un olor para mí, sin duda, olería a bergamota. Su aroma es alegre, jovial, ilumina como un rayo de sol y todo ello desde el equilibrio y el bienestar.
  • Eucalipto staigeriana: hace poquito que he conocido este aceite esencial pero he sucumbido a sus encantos. Es pura alegría y optimismo, recuerda a los aceites esenciales de verbena exótica y lemongrass pero me resulta mucho más fino; merece la pena conocerlo.
  • Magnolia (flor): este aceite esencial es una verdadera delicia, su aroma femenino me resulta muy reconfortante y al olerlo me siento con ganas de emprender a hacer cosas que me apasionen y me nutran.
  • Mandora: el aroma de esta esencia es verdaderamente espectacular, se trata de un híbrido entre el naranjo y el mandarino. Sus notas son muy alegres y chispeantes y nos conectan con la vitalidad y el bienestar.
  • Menta bergamota: el aroma de este aceite esencial es delicado, sutil, nada invasivo, le encuentro mucha elegancia y saber estar. Se usa para armonizar emociones, desde el sosiego y la dulzura.
  • Mirto rojo: en general me gusta más el olor del mirto verde, pero el mirto rojo de la marca Le Gattilier me parece muy especial. Su aroma fresco y afrutado me aporta mucha luz y optimismo.
  • Ylang ylang: su aroma sensual y exótico nos invita al buen humor, la alegría, la confianza, aligera las tensiones acumuladas y nos incita a disfrutar de lo bueno que nos aporta la vida.

Si pinchas encima del nombre de los aceites esenciales te llevará directamente a la ficha de los aceites esenciales que más me gustan.

Y ahora quiero darte mi súper receta para la positividad, por si pudiera servirte de inspiración:

  • Un puñado grande de sonrisas
  • Otro tanto de risas
  • Un montón de amor
  • La amabilidad y la gratitud hasta el infinito y más allá
  • La confianza que no falte
  • Unas gotas de aceites esenciales

Añadir al gusto:

  • Cantar y bailar
  • Proyectos que ilusionen (y que se puedan lograr)
  • Gente maja y positiva bien cerquita
  • Libros y blogs que inspiren (como el mío, por ejemplo 😉 )

Ahora te toca a ti. ¿Cuáles son estos aceites esenciales que te conectan con mayor facilidad a la positividad? Crea tu propia receta…

Si te ha gustado el contenido de este artículo y quieres leer más sobre el tema de la positividad, te recomendamos este libro. Haz clic en la imagen! 😉

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Sandy García Denis

Antes de utilizar cualquier aceite esencial es importante leer las precauciones a tener en cuenta.

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