Productos de la cosmética convencional


¿Cosmética
convencional o natural?
Vivimos ven un mundo cambiante, en el que los estilos de vida actuales son absolutamente distintos a los de apenas unas pocas generaciones. Si bien en muchos sentidos hemos evolucionado, en otros habría que plantearse si nos movemos en la dirección correcta.
No es ninguna novedad el hecho de que unos determinados hábitos alimenticios que se consideran saludables redundan en un aspecto más atractivo para nuestros iguales. Sin ir más lejos, se ha publicado recientemente un estudio en el que se llegó a la conclusión de que las personas que más fruta y verdura consumen presentan mejor aspecto y color de piel, haciendo que nos resulten más
atractivas.
Queda patente, por tanto, que el beneficio de una dieta equilibrada y sana se refleja en nuestra piel pero, aunque no podamos verlo, también en el correcto funcionamiento de nuestros órganos. ¿Pero, qué sucede cuando en nuestro estilo de vida, que consideramos saludable, introducimos elementos que quizás no lo sean tanto?

Cuando hablamos de cosmética natural o convencional, es imposible no polemizar en la eterna disputa entre lo saludable y lo que no lo es. Es cierto que no todo lo artificial o sinténtizado es perjudicial pero, ¿hasta qué punto estamos correctamente informados? ¿Podemos fiarnos de los organismos que regulan qué productos son pejudiciales y cuáles no?
Con este artículo queremos centrarnos en algunos de los ingredientes más habituales en las formulaciones cosméticas comerciales destinadas al cuidado de nuestra piel. Una piel que debería ser tratada con gran cuidado y delicadeza pues, además de presentar un buen o mal aspecto, se encarga de dos importantes funciones: la de proteger y la de regular el metabolismo, impidiendo la salida de sustancias imprescindibles de nuestro organismo, regulando la temperatura y transformado parte de los rayos de sol en vitamina D para el buen estado de los huesos.
Dada la importancia de la piel y de su capacidad para absorber componentes, que llegarán a nuestro interior, os animo a hacer el esfuerzo de leer y comprender muchas de las etiquetas de los cosméticos antes de comprarlos. De esta forma realizaremos nuestra adquisición con pleno conocimiento.
Debemos saber que, para poder comercializar tanto los cosméticos como los alimentos, son necesarios aditivos y conservantes, de esta manera se evita la contaminación bacterial y la posibilidad de infección de la piel, pero no podemos obviar que, en muchas ocasiones, estos aditivos son neurotóxicos y/o cancerígenos. Es llegado a este punto cuando el uso de productos naturales e inocuos cobra mayor fuerza, si cabe, en la elaboración de nuestra cosmética natural diaria.
Pero, ¿qué aditivos cosméticos deberiamos evitar? Existen un tipo de ingredientes llamados conservantes liberadores de formaldehido (FRPs). El formaldehído es genotóxico en modelos in vitro, en animales y en humanos. Según estudios se ha observado que la proliferación celular aumenta significativamente con concentraciones de formaldehído superiores a 6ppm en ratas, amplificando los efectos cancerígenos.
Entre ellos se encuentra el 2-bromo-2-nitropropan-1,3-diol, nombrado también Bronopol, Lexgard broponol, Onyxide 500, 1,3-propanediol-2-bromo-2-nitro y/o Myacide TB. Éste presenta actividad contra bacterias gram positiva y negativa, incluyendo Pseudomonas aeruginosa y también combate levaduras, pero su inconveniente es que con el paso del tiempo va degradando a formaldehido, lo que conlleva a lo dicho anteriormente. Además se utiliza como disolvente, estabilizante y pesticida.

 

Aquí se hace un breve pero importante paréntesis. Leer una etiqueta puede resultarnos en muchas ocasiones un trabajo un poco complicado, ya que en química a una misma molécula se la puede nombrar de varias maneras según la nomenclatura que se utilice. Además por norma general van a estar escritos en inglés o latín. Eso le conllevará a que aprenda algunos nombres, al menos los
principales que aquí indicamos. Otra opción sería que directamente compráramos un producto cosmético con certificado Eco o Bio, ya que estos laboratorios nos garantizan que el producto no contiene sustancias químicas tóxicas. Estos son algunos de los sellos que podemos encontrar.

 

 

Pero continuamos con nuestra disección de los compuestos habituales y que debemos evitar. En esta ocasión le llega el turno a el Quaternium 15 (Dowicil 200), también nombrado Azoniaadamantane chloride, hexamethylenetetramine, Preventol D1, etc. Es el que presenta mayor liberación de formaldehido por lo que, con cantidades mínimas, ya se han dado casos de dermatitis. También se utiliza en la industria de las gomas, metalurgia, desinfectantes y medicamentos. Está presente en champús, acondicionadores del pelo, jabones líquidos, productos de afeitado y en protectores solares. En este último caso la contradicción es máxima ¿verdad? Se evita cáncer por rayos UV pero puede producir cáncer por su toxicidad.
Continuamos por los compuestos derivados del formaldehido, entre ellos se debe destacar el BHT (butilhidroxitolueno) y el BHA (butilhidroxianisol). Son conservantes, evitan que los aceites y grasas se vuelvan rancios y podemos encontrarlos en los chicles, caramelos y cereales. Pueden ser precursores de cáncer, ya que estos aditivos no son estables ni inertes, es decir, pueden reaccionar con otras moléculas y modificarse en el transcurso de la conservación.
BHA
 
 
http://www.angelo.edu/faculty/kboudrea/molecule_gallery/06_phenols/BHT_01.gif
BHT

 

Sin embargo, a parte de los conservantes se encuentran otros ingredientes tóxicos e irritantes que pueden provocar alergias y fotosensibilidad, como son los aditivos químicos derivados del petróleo. Entre los más nuevos se encuentra el Paraffinum liquidum, aparecen etiquetas también como aceite mineral, vaselina, Paraffinum o Petrolatum. Seguidamente se le muestra un esquema de la destilación del petróleo. Consiste en una destilación fraccionada y la parte que requiere más temperatura seguidamente se cristaliza y se decolora para dar la parafina. ¿Véis la proximidad que hay entre el alquitrán, lubricantes para motores y la cosmética? ¿Alguno de nosotros cree que algo que se utiliza para líquido de coches, pinturas, anticongelantes, pegantes, etc, puede ser bueno para su piel? Creo que la respuesta es evidente.
La mayoría de cremas y aceites están elaborados con este compuesto que lo único que hace es crear una capa plástica que hace que la piel parezca hidratada y saludable, pero realmente obstruye los poros evitando procesos naturales como son la sudoración y eliminación de toxinas, dando lugar a problemas de piel tal como el acné o dermatitis.

 

Junto con la parafina se halla el tan conocido actualmente Sodium lauryl sulphate (SLES). Es un agente espumante muy barato y muy eficaz, sus propiedades son emulsionantes, lo que lleva a promover la formación de una mezcla estable de aceite y agua. Al igual que todos los detergentes ayuda a limpiar la piel, sin embargo la piel humana es un órgano complejo y contiene glándulas que segregan deliberadamente grasa o aceite sobre la piel para ayudar a mantenerla impermeable, flexible, suave y tersa. Este compuesto tiene un efecto desprendimiento de la capa del aceite natural de la piel dejándola irritada, áspera y seca. 

 

Actualmente circula la información de que este compuesto es cancerígeno, y en realidad no está catalogado como tal. El problema yace durante el proceso de síntesis, ya que puede estar contaminado con óxido de etileno y 1,4-dioxano. Estos dos componentes sí que están catalogados como cancerígenos en la agencia internacional de investigación de cáncer. El óxido de etileno puede afectar al sistema nervioso y el 1,4-dioxan es persistente, es decir no es fácilmente degradable y permanece durante mucho tiempo en el ambiente, podría ser eliminado durante el proceso pero una etiqueta no lo va a certificar.
Otros aditivos que se deben destacar son los polietilenglicoles, los encontrará como PEG o PPG, el EDTA, los parabenos y metales pesados como el mercurio y que se utiliza en prácticamente todos los productos de maquillaje. Sepa que el mercurio una vez es adsorbido por la piel va a para al torrente sanguíneo, y ya no hay vuelta atrás, se va acumulando en su organismo sin poder ser después eliminado.
También se deben destacar las siliconas, fácilmente detectables porque sus nombre acaban en –one y –ane, las cuales no son biodegradables y en consecuencia afectan directamente al medio ambiente.
Para terminar sólo podemos desear y confiar en que, con este pequeño articulo informativo, hayamos contribuido a elegir con buen criterio la cosmética que más nos conviene, seleccionando bien los productos menos perjudiciales y os animamos a que valoréis la compra de productos BIO o incluso realicéis algún curso de cosmética natural para controlar al 100% lo que le suministramos a
nuestra piel y a nuestro cuerpo.
Ana Belén Alfaro, Bioquímica
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