Alimentación para una piel saludable (3)

AFECCIONES DE LA PIEL

Aunque a muchos les gustaría ostentar una piel radiante y aterciopelada, incluso las pieles más sanas presentan imperfecciones. Curiosamente son ellas las que nos hacen especiales.

A continuación ofrezco algunas pautas con las que podrán mitigar algunos problemas. Recuerden sin embargo que este órgano tan importante exterioriza procesos internos; aprovechemos estos indicios o señales para reequilibrarnos. Aboguemos por una salud integral y no sólo por evitar molestias.

  • Acné:
Es una alteración por exceso de secreción de las glándulas sebáceas, con dilatación de los poros y proliferación bacteriana.

A nivel nutricional se pueden tomar algunas medidas como reducir la ingestión de grasas animales (carnes y lácteos), prefiriendo los aceites vegetales. En el caso de consumir lácteos que sean semi o desnatados. Evitar en lo posible el café, té negro, chocolate y crustáceos.
Hay nutrientes que favorecen el restablecimiento del equilibrio como la vitamina A, zinc, vitamina E y ácido gammalinolénico.
Existen casos de afecciones cutáneas que se deben a intolerancias alimentarias que se deberían descartar. En el caso de acné premestrual es interesante el aporte de vit. B6.

  • Celulitis:
Es fenómeno ligado muy estrechamente al sistema endócrino y linfático. Se desarrolla en el tejido conjuntivo por debajo de la piel (no es una afección cutánea). Es un proceso complejo que se da en varias fases, y que tiene como resultado la acumulación de líquidos por aumento de la permeabilidad de los capilares sanguíneos y linfáticos, así como hipertrofia de los adipocitos por acumulación de catabolitos. También puede haber proliferación fibrosa y compresión de terminaciones nerviosas haciéndola dolorosa.

Las recomendaciones dietéticas son: disminución del consumo de azúcares simples, control de peso, consumo de alimentos con vit. C, lisina (ver herpes), y vit. B6. Además de ejercicio físico regular, y fitoterapia o aromaterapia para mejorar la circulación sanguínea y linfática, y el funcionamiento del hígado.

  • Eccema/dermatitis:
Se presenta como zonas enrojecidas, inflamadas que producen prurito y pueden presentar pápulas y vesículas. Puede tener componente alérgico o estados carenciales de ácidos grasos. En estos casos es aconsejable revisar algunos alimentos que pudieran producir o agravar el proceso, como lácteos, gluten, soja, huevos, y frutos secos. Además tendremos en cuenta un aporte apropiado de ácidos grasos del las familias Omega 3 y 6.

  • Estrías:
Las estrías se producen por rotura de las fibras de elastina. Entre los nutrientes recomendados para restablecer o estimular su producción encontramos el zinc, la lisina (aminoácido esencial) y la vitamina C.

  • Grietas:
La piel agrietada y seca se ve muy beneficiada por los alimentos con vitamina B2, B5, B8. El zinc, la vitamina A y E para los procesos de cicatrización.

  • Herpes:
Afección viral que se manifiesta generalmente en la boca (también en ojos y genitales). Se presenta como crisis espaciadas entre las cuales el virus permanece alojado en los ganglios linfáticos, en caso de descenso de las defensas vuelve a manifestarse. Produce irritación, ardor, vesículas de agua y costra. Es doloroso y contagioso.
Este virus es inhibido en presencia de lisina un aminoácido esencial presente en carnes (ternera, cordero, pollo), pescado, leche, quesos, legumbres (alubia, soja) y levadura. Los alimentos a evitar son aquellos que contengan arginina como los frutos secos y chocolate. Es aconsejable tomar alimentos con vitamina C y reforzar las defensas.

  • Manchas:
Se trata de depósitos de pigmentos, que se van acumulando con los años. Se presentan en el dorso de las manos, rostro y zona superior del pecho. Es un proceso natural, pero se acelera por la exposición excesiva al sol, el aumento de radicales libres y de toxinas en el hígado. Una práctica saludable sería hacer una desintoxicación hepática y el aporte de antioxidantes como la vitamina C.

  • Psoriasis:
Enfermedad inflamatoria de la piel que produce lesiones escamosas. Es más frecuente en codos, rodillas, abdomen, y espalda. No es contagiosa. Aunque las causas no son tan claras, existen factores que predisponen o la agravan, como factores hereditarios, estrés, alergias alimentarias y baja actividad hepática y renal. Por estas razones es importante hacer una desintoxicación hepática, reconocer aquellos alimentos que en cada caso pueden agravarla, tomar cantidades correctas de antioxidantes y ácidos grasos esenciales.
Virginia Tenreiro, técnico superior en dietética y nutrición
Colaboradora de Tutallernatural.com
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